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Un primer Retiro de Yoga

Después de dejar un tiempo para reposar las aguas nace el deseo de recoger todo eso que surgió, que se vivenció, en éste primer retiro de yoga para todos.

Un fin de semana en el que no sólo desconectamos del móvil, de las noticias e hicimos yoga sino que voy a intentar recoger todo lo que ocurrió:


El retiro se inició desde el momento en el que las 13 personas decidieron asistir y comenzaron a hacerse preguntas, a intentar imaginar, a viajar a través de tan sólo unas imágenes , deseos de control sobre lo que sucedería, dragones y miedos que se despiertan con la toma de decisiones y mi enhorabuena a éstas personas que iniciaron su viaje a lomos del dragón , cabalgando sus miedos con una vela de ilusión prendida.


Hubo que llegar a tan sólo a una hora de aquí, a un lugar aislado en la montaña, con el esfuerzo que supone, incluso perderse, por que sólo así, puedes llegar a sitios excepcionales y disfrutar de las vista. Distintos caminos, personas que llegaron de distintos lugares con sus distintas vidas. Los que vinieron juntos y se conocieron, la que se perdió y necesitó un empujón de confianza, la que responsablemente no llegó y sentimos su ausencia, la que llegó en la noche con su presencia luminosa...


Ilusión, vistas, nervios, ruido mental, la habitación, el paisaje y la primera práctica de yoga que nos conectó con la tierra, a través de tadasana arropados bajo los árboles construimos y bosque y fuimos naturaleza. Fuimos casa y comenzamos a "llegar".


La cena y parar a saborear, charla, meditación y cruzar la segunda puerta para comenzar a abrir el espacio para el SILENCIO.


A la mañana siguiente la luna, una gran luna naranja que parecía sol nos esperó viendo por primera vez en mi vida un atardecer de luna. Desentumecer el cuerpo con amor y voluntad trabajando el plexo solar gracias a la profesora MJ.


Un paseo corto, sin necesidad de buen calzado porque nunca habían dado un paseo así, consciente, de poca distancia y sin embargo sentirse vivo/a y feliz.


"Te detienes, respiras y aquietas la mente. Vuelves a tu verdadero hogar para disfrutar del aquí y del ahora a cada momento"


Seguimos llegando a casa, a nuestro hogar, poco a poco y sin prisas. Nada más que hacer, vida contemplativa, ocio, lectura, piscina y Silencio.

Y en el silencio, en la escucha, brotan conversaciones, confesiones, dolores congelados, palabras no dichas y el "darse cuenta".


-"Me está costando conectar Elisa"

-Asiento. Y recuerdo un cuento en el que una persona está intentado entrar en la casa de la felicidad desesperadamente escalando, golpeando, intentando entrar por las ventanas sin haber probado a entrar por la puerta. Asiento en silencio. Lo está intentando. Seguiremos trabajando y dejando que el yoga haga lo que sabe hacer a la espera de abrir la puerta serenamente.


Noche de luna, movemos las aguas hasta llegar a anahata, sembrar una semilla en el corazón y descubrir un cuarzo rosa sobre el pecho. Tímidos cantos de mantras que arroparán el sueño y el glorioso hallazgo de que puedes dejar la pastilla sobre la mesilla.


Y la puerta se abrió y ésta mujer valiente pudo entrar en casa, al menos a la entrada para comenzar a dejar entrar la luz, desempolvar y habitar se.


Amanecer, silencio, nudos en la garganta justo para la práctica de éste chacra, aprender a llegar antes y sorprenderse de que prácticas de 1h y 45 pasan en un suspiro.

Felicidad, risas, historias, los pájaros, miradas, ser.


Despedida llena de jolgorio, correr, bailar, meditar y de repente! ¡los niños y niñas salieron a jugar! fué maravilloso verlos!

Llegar de nuevo a la tierra, conectar con la tierra, arropados por los árboles bajo la tela del Domo, los corazones abiertos y palabras que sonaron como ecos sellan ésta experiencia de nuestro primer retiro de yoga: Calma, Gozo, Sosiego, Vida, Amor, Felicidad, Luz, Dicha, Paz y Amistad.


No puedo estar más feliz y satisfecha por lo surgido en éste retiro e incluso que haya sido una experiencia transformadora que ha creado respuestas posteriores, una vez de regreso hacia nuestras vidas. Un retiro corto, al que le faltaron días pero que de no haber sido así no hubiera llegado a éstas personas.

Una experiencia única, como cada retiro.


El siguiente retiro, el de otoño, ya está en el horno. Soltar, dejar caer la hojas, limpiar y digerir, alinearnos con le fluir de la vida. Con baño de bosques, prácticas de yin yoga , un manto de estrellas y enfocarnos en recargar la energía, pulmones e intestino, prácticas mindfulness... y quizás, éste nuevo retiro de tres días sea para ti.


5, 6 y 7 de Noviembre, de nuevo, en sierra de


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